miércoles, 26 de septiembre de 2012

Te entrego

Te Entrego.

Te entrego
mi alma antes perdida.
Te entrego
los latidos de mi corazón desbocado.
Te entrego
mis días y mis noches.
Porque si es a ti,
te lo entrego todo.
Te entrego
mi mirada enamorada al verte cada mañana.
Te entrego
mis labios apasionados al besarte.
Te entrego
los minutos y segundos del resto de mi vida.
Porque si es a ti,
te lo entrego todo.

Y es porque eres tú

Bueno, este es un poema que he escrito. Sé que no soy muy buena con la poesía peeeeeeero es de los primeros poemas que escribo y espero que no me odiéis mucho por él!!

Va dedicado a Molly Cabreada (@MHCabreada) que es quien ha hecho que tenga la idea de escribirlo para el rol así que espero que sea a la que más le gusta jajaja Con mucho amor de tu Anderson Furioso jaja (sí, sé que el poema es de mujer a mujer, pero es que el personaje es un hombre pero yo tengo tetas ok?) xDDD

Y es porque eres tú

Y son tus ojos,
que me miran tan dulcemente.
Y es tu sonrisa,
tan encantadora y perfecta.
Y son tus labios,
que me vuelven tan loca.
Es porque eres tú,
y por eso me enamoras.
Y son tus palabras,
que iluminan mis noches y días.
Y son tus manías,
que te hacen tan encantadora.
Y es tu risa,
que hace que mi corazón palpite.
Es porque eres tú,
y por eso me enamoras.
Y es que son tus besos,
suaves cual terciopelo.
Y es que son tus caricias,
que hacen que me estremezca.
Y es tu piel contra la mía,
que me arranca cada suspiro.
Es porque eres tú,
y por eso me enamoras.

viernes, 21 de septiembre de 2012

Sherlock: El Caso de las mil Verdades

Bueno, este es un relato con los personajes de Sherlock (serie de la BBC de la cual no tengo ningun tipo de derecho ni busco lucrarme con ello) de tematica homosexual (chico x chico). Es un preestreno de la historia, ya que la voy a subir aqui antes que en el resto de paginas donde publico jajaja espero que os guste!!

Dedicado a mis #Cabreados de twitter que hacen que me ria todas las noches con las locuras y las escenitas que montan!! Mucho love y muchos besos de vuestro Anderson Enfurecido más odiado!!
BESOS!! y ME CAGO EN MI PIERNA!!


Capítulo 1: El asesinato de Brittany Jones.

Sonó el timbre, y todos los alumnos esperaban sentados y hablando al profesor. Cuando llegó, después de una pequeña charla informal, mandó a la joven Brittany Jones a por un trozo de tiza para escribir en la pizarra. Después de treinta minutos, el profesor salió al pasillo, molesto por la tardanza de la chica. Encontró su cadáver en el suelo del pasillo, con un disparo en la cabeza y un mensaje nuevo en el teléfono móvil. 
* * *
La melodía del violín inundaba el 221B de Baker Street. Sherlock Holmes, el único detective asesor del mundo, tocaba frente a la ventana de manera dramática mientras el doctor Watson escribía su último caso en su Blog personal. Sherlock dejó de tocar abruptamente con un suspiro exasperado.
– ¡Dios santo, John, estoy aburrido! – dejó el instrumento sobre el sillón y caminó de un lado a otro de la habitación como una fiera enjaulada.
– Tranquilo Sherlock – John ni si quiera le miraba, ensimismado en lo que escribía en el ordenador.
– ¡Necesito un caso, necesito un caso! – el detective asesor se llevó las manos a la cabeza.
– Nunca he visto a alguien con tantas ganas de que muera alguien – comentó el doctor levantando ligeramente la mirada.
– Eso es por qué no has pasado unas navidades con la familia Holmes – Mycroft Holmes, hermano mayor de Sherlock, entró en la habitación quitándose la gabardina y dejándola en el respaldo de una silla.
– ¿Qué haces aquí, Mycroft? – preguntó Sherlock de mala gana.
– Te traigo un caso… – empezó a decir el mayor de los Holmes.
– No me interesa – interrumpió el  pequeño de mala gana.
– Creía que estabas aburrido – señaló Mycroft alzando la voz.
– Pues te equivocas, Mycroft, tengo muchos casos esperándome – Sherlock volvió a coger el violín y empezó a tocar de manera estridente.
– Tienes que resolver este caso Sherlock – Mycroft se empeñó en convencerle – tal vez si ves esto… – el mayor sacó una bolsa de pruebas del bolsillo interior de su americana. En ella, un teléfono móvil negro parecía estar llamándole.
– ¿De quién es? – preguntó el detective asesor, sonando interesado por primera vez en toda la conversación. Dejó el violín y le cogió el teléfono a su hermano, lo sacó de la bolsa y empezó a investigarlo.
– Mira el último SMS, fue enviado a la hora de la muerte – Sherlock se metió en la bandeja de entrada de mensajes.
“LA PRIMERA, ESPERA LA SIGUIENTE.
JM.”
Sherlock memorizó el SMS. Estaba claro que era para él, igual que sabía quién lo firmaba.
– ¿Te dice algo, Sherlock? – preguntó Mycroft, sacándole de su ensoñación.
– Absolutamente nada, pero acepto el caso, vamos al instituto de esa chica – se guardo el móvil en el bolsillo y se puso la gabardina mientras salía de la habitación – ¡vamos John! – gritó desde las escaleras. El doctor miró un segundo a Mycroft y salió tras su compañero con paso firme.
Se metieron en un taxi y cuando estaban a mitad de camino, John se decidió a romper el silencio.
– ¿Qué había en el mensaje? – preguntó.
– Una amenaza – contestó Sherlock.
– ¿Para a chica? Pero ella ni si quiera llegó a leer el mensaje…
– No, no era para ella… era para mí – interrumpió Sherlock mirando por la ventanilla.
– ¿Para ti? ¿De quién? – John, como siempre, parecía más alarmado que el propio Sherlock.
– De Moriarty – parecía demasiado relajado, no dejaba nunca que algo le afectase. Los sentimientos eran una debilidad y Sherlock Holmes no podía permitirse tener ninguna. John no dijo nada de lo que se le pasó por la cabeza. Dijera lo que dijera, habría sido una tontería para él. Le habría gustado que, por una vez, Sherlock no fuera un completo misterio. Le gustaría saber qué se le pasaba por la cabeza cuando se quedaba mirando a ninguna parte, olvidándose de que no estaba solo. Suspiró, no merecía la pena intentar descifrar la mente del gran Sherlock Holmes. Por su parte, el detective asesor miraba a su compañero por el rabillo del ojo. Solo con un pequeño vistazo, ya sabía cada detalle que se pudiera deducir: dónde había estado, con quién, cuándo… pero sobre todo vio la marca carmín del cuello de su camisa. Apretó el puño dentro del bolsillo casi sin darse cuenta, pero no dejó que se le viera en la cara. Trataba de ignorar ese sentimiento que empezaba a aflorar dentro de él hacia John. Pero era complicado reprimirlo cuando estaba cerca.
El taxi se detuvo frente al instituto. Los coches de policía que estaban aparcados allí despertaban gran interés por parte de los alumnos, y Sherlock tuvo que esquivarlos para poder pasar. Caminaron en silencio por el patio y entraron en el edificio. Dentro, les esperaba el director con el inspector Lestrade para explicarles la situación.
– Señor Holmes, Doctor Watson, gracias por venir – dijo el director – ha sido una verdadera desgracia – se estrecharon la mano.
– Me gustaría ver el cadáver – dijo Sherlock evitando conversaciones inútiles.
– Claro, le acompañaré, aún no lo hemos movido…
– No… no, usted quédese aquí, que me acompañe ella – señaló a una chica sentada junto a la puerta del despacho de dirección que se limpiaba las lágrimas con un pañuelo de tela.
– ¿Ella? – el director se sorprendió – pero es una alumna.
– ¡¿Solo una alumna?! – Sherlock fingió estar alarmado e hizo aspavientos con los brazos – ¡Es la mejor amiga de la victima! Por Dios, ¡¿Cómo que solo una alumna?! – el director la llamó con un movimiento de la mano. La chica se secó las lágrimas una vez más y se acercó.
– Esta es Elisabeth Parker, estudiante y mejor amiga de la victima, ¿cómo lo ha sabido? – el director estaba intrigado.
– Elemental – dijo Sherlock mirando a la chica de arriba abajo – tiene un colgante que pone “BESTFIE” pareja de uno que pone “NDSFOREVER” que seguro que lleva su mejor amiga, además por las marcas de las lágrimas en el maquillaje lleva horas llorando, más o menos el mismo tiempo que ha transcurrido entre el descubrimiento del cuerpo, también tiene todas las uñas mordidas, es una manía suya cuando está nerviosa, y en esta situación no es para menos. El pañuelo que está usando para secarse las lágrimas tiene manchas de sangre, y como ella no parece herida, esta claro que ha tenido contacto con el cadáver, muy probablemente lanzándose a por él cuando fue hallado, pero ya se ha lavado las manchas más importantes, aunque debería frotar mejor entre sus dedos, Srta. Parker… y eso son solo los detalles, esta claro que tiene más o menos la edad de la lista y que está relacionada de alguna forma con ella, sino no estaría esperando en la puerta del despacho de Dirección justo cuando nos estaban esperando – todos se quedaron en silencio, mirando a Sherlock alucinados, todos salvo Elisabeth, que parecía haberse relajado después de escucharle hablar.
– Impresionan, Sr. Holmes – expresó el director – entonces, Elisabeth les acompañará – la chica empezó a andar por el pasillo. Cuando subían las escaleras, en silencio, no soportó estar cayada más tiempo.
– ¿Afganistán o Irak, Sr. Watson? – preguntó. El doctor recordó su primer encuentro con Sherlock Holmes, quien la hizo esa misma pregunta antes de saludarle. Sus miradas se cruzaron durante un segundo, Sherlock parecía sorprendido, algo muy extraño en él.
– Afganistán… ¿Cómo has…?
– Elemental – dijo sin darse cuenta de que había usado la misma que el detective momentos antes, hizo un movimiento para colocarse las gafas – esta claro, solo hay que verle, tiene porte militar, se ve en su corte de pero y su postura erguida. Es medico, y eso unido a lo que mencioné antes es medico militar. Cuando ha ido esquivando alumnos a la entrada, ha intentado proteger instintivamente su hombro izquierdo, por lo que deduzco que tiene dificultades con él. Militar, daño en el hombro: un disparo. Está claramente curado, pero no lo bastante como para que confía en él plenamente por lo que no hace demasiado tiempo. Solo hay dos posibilidades que me encajen, es por eso que he preguntado ¿Afganistán o Irak? – Elisabeth se encogió de hombros y siguió subiendo.
– Increíble – murmuró John. Ambos hombres se miraron, confundidos, esa chica acababa de hacer una deducción similar a la de Sherlock, y eso significaba que sabía mucho más de lo que parecía y decía saber. Llegaron al pasillo, se saltaron el cordón policial que habían colocado y se acercaron al cadáver. Elisabeth se llevó la mano a la boca y empezó a morderse las uñas.
– Esta es Brittany Jones – explicó – un disparo en la sien, hay orificio de entrada pero no de salida, hora aproximada de la muerte: las 11:20 de la mañana, a quemarropa – Watson confirmó cada palabra con un asentimiento de cabeza.
– Te acercaste a examinar el cadáver – dijo Sherlock mirando a la joven – cuando lo descubrieron.
– en parte, pero si que es verdad que era mi mejor amiga – dijo cruzándose de brazos – por cierto, debería devolver su teléfono móvil, Sr. Holmes – Sherlock lo sacó del bolsillo.
– ¿Quién eres en realidad, Elisabeth Parker? – el detective asesor la encaró.
– Todo a su debido tiempo, Sr. Holmes – la chica se giró lentamente sobre los talones y comenzó a marcharse – por cierto, le recomiendo que investigue a fondo los SMSs – remarcó ligeramente el plural de la ocasión, más para que lo pillara John que para que Sherlock lo hiciera. Desapareció por la escalera por la escalera por la que habían llegado sin volver a girarse.