martes, 3 de julio de 2012

Mansión de los Horrores


La Mansión de los Horrores: Recepción y Cocinas.


Llegamos, y la primera visión del lugar consiga que me estremezca. Parece que no haya nadie a nuestro alrededor y todo se mantiene en el más absoluto de los silencios. No sabemos muy bien que hacer, todo es confuso. En el punto de partida nos dijeron que viniéramos aquí, que nos darían las instrucciones. Alguien dentro del grupo llama a gritos a alguien para que venga a atendernos, pero parece que solo la niebla le escuche. 

– Buenas noches – de la nada aparece una mujer y gritamos por el susto – gracias por venir, les estábamos esperando… – todo en ella da desconfianza y miedo. Va vestida con un vestido blanco, lleno de manchas marrones y rojas que espero que no sean de sangre y barro, por que si lo son nos hemos metido en la boca del lobo. Lleva el pelo totalmente enmarañado y cubriéndole la cara, de forma que solo podemos ver parte de un rostro pálido con ojeras, pero lo que me más me llama la atención son sus labios rojos, de un rojo tan intenso que podría pintárselos con sangre.
– Lamento la espera – dice con una sonrisa diabólica – pero estaba ocupada – le pone una mano en el hombro a alguien del grupo – pero ya estamos listos para la visita, bienvenidos a la Mansión – hace un ademán con la mano, indicándonos el camino – seguidme, yo os iré guiando por la casa y os iré diciendo cuales serán vuestras tareas mientras estéis aquí – empieza a andar delante de nosotros pero se para a mitad de camino y se gira rápidamente – y recordad que no debéis separaros del grupo por que si os perdéis, cosas horribles podrían pasaros – prosigue con su camino mientras nosotros andamos detrás. Llegamos a lo que debe ser la entrada principal, y nada más entrar unos golpes llaman nuestra atención, sobresaltándonos.
– Parece que alguien nos necesita en la cocina – dice la guía sonriendo de la manera más siniestra que me puedo imaginar. Nos lleva más adelante en el recorrido y cada paso que damos los golpes son más rápidos y fuertes. Por un segundo todo se queda en silencio.
– Mira, tenemos compañía entre los fogones – se escucha una voz desde algún sitio, aunque no podemos ver quien habla.
– Si, por fin han llegado los ayudantes – le responde otra voz desde el lado opuesto. Aparecen dos personas dando golpes con cucharas en cacerolas y se acercan a nosotros lentamente, dando un golpe con cada paso – se parecen bastante a nuestra guía, pálidos como cadáveres, con ojeras y los labios rojos como la sangre.
– Estos son los cocineros de la Mansión – explica la guía.
– Veamos quien de vosotros trabajará en las cocinas – siguen dando golpes a las cacerolas mientras nos gritan que nos sentemos. Les obedecemos rápidamente, ya que nos amenazan con la cubertería.
– Todo buen cocinero debe saber reconocer sus platos estrella – uno de ellos acerca una olla más grande y la pone en el centro del circulo – os iréis levantando e iréis diciendo que plato hemos cocinado… os voy a dar una pista para que os sea más sencillo… solo han muerto tres personas para hacer este plato… – la guía, y los dos cocineros sueltan una carcajada estridente y malvada.
Uno a uno nos levantamos y metemos las manos en aquella fuente. Esta cubierta por una tela negra con agujeros y no podemos ver lo que hay en el interior. Cuando lo toco, lo primero que se me viene a la mente es un cerebro humano. Lo que sea que estoy tocando esta pringoso y se me escurre entre los dedos, creo de verdad que lo que hay aquí estuvo antes dentro de la cabeza de alguien y cuanto más lo pienso más ganas de vomitar me entran. Cuando saco las manos, están completamente rojas, las miro y grito, cayéndome hacia atrás horrorizada. Los cocineros se ríen de mí y me miran.
Durante un segundo deseo quedarme en las cocinas, por sus caras puedo imaginar que lo que espera en el resto de la mansión es mucho peor. La guía nos hace ponernos de pie y les susurra algo al oído a los cocineros que nos miran uno a uno, sonríen y asienten. Durante un momento espero que hayan decidido que podemos quedarnos aquí y que la pesadilla no pasara de esas puertas, pero una serie de gritos me saca de mi ensoñación y la guía nos hace ponernos en marcha. Los cocineros nos despiden con golpes de cacerolas y vuelven a esconderse entre las sombras de donde salieron mientras nosotros avanzamos entre golpes y gritos. La pesadilla no ha hecho más que empezar.

1 comentario:

  1. Dios mío!! Cómo mola jaja... Otra historia más, ¿la vas a continuar?
    Uhh... La mansión de los horrores... Suena genial.
    ¡¡A ver qué pasa!! :D
    Besos!

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