La Mansión de los Horrores: Recepción y Cocinas.
Llegamos, y la primera visión
del lugar consiga que me estremezca. Parece que no haya nadie a nuestro
alrededor y todo se mantiene en el más absoluto de los silencios. No sabemos
muy bien que hacer, todo es confuso. En el punto de partida nos dijeron que viniéramos
aquí, que nos darían las instrucciones. Alguien dentro del grupo llama a gritos
a alguien para que venga a atendernos, pero parece que solo la niebla le
escuche.
– Buenas noches – de la
nada aparece una mujer y gritamos por el susto – gracias por venir, les estábamos
esperando… – todo en ella da desconfianza y miedo. Va vestida con un vestido
blanco, lleno de manchas marrones y rojas que espero que no sean de sangre y
barro, por que si lo son nos hemos metido en la boca del lobo. Lleva el pelo
totalmente enmarañado y cubriéndole la cara, de forma que solo podemos ver
parte de un rostro pálido con ojeras, pero lo que me más me llama la atención
son sus labios rojos, de un rojo tan intenso que podría pintárselos con sangre.
– Lamento la espera –
dice con una sonrisa diabólica – pero estaba ocupada – le pone una mano en el
hombro a alguien del grupo – pero ya estamos listos para la visita, bienvenidos
a la Mansión – hace un ademán con la mano, indicándonos el camino – seguidme,
yo os iré guiando por la casa y os iré diciendo cuales serán vuestras tareas
mientras estéis aquí – empieza a andar delante de nosotros pero se para a mitad
de camino y se gira rápidamente – y recordad que no debéis separaros del grupo
por que si os perdéis, cosas horribles podrían pasaros – prosigue con su camino
mientras nosotros andamos detrás. Llegamos a lo que debe ser la entrada
principal, y nada más entrar unos golpes llaman nuestra atención,
sobresaltándonos.
– Parece que alguien
nos necesita en la cocina – dice la guía sonriendo de la manera más siniestra
que me puedo imaginar. Nos lleva más adelante en el recorrido y cada paso que
damos los golpes son más rápidos y fuertes. Por un segundo todo se queda en
silencio.
– Mira, tenemos
compañía entre los fogones – se escucha una voz desde algún sitio, aunque no
podemos ver quien habla.
– Si, por fin han
llegado los ayudantes – le responde otra voz desde el lado opuesto. Aparecen
dos personas dando golpes con cucharas en cacerolas y se acercan a nosotros
lentamente, dando un golpe con cada paso – se parecen bastante a nuestra guía,
pálidos como cadáveres, con ojeras y los labios rojos como la sangre.
– Estos son los
cocineros de la Mansión – explica la guía.
– Veamos quien de
vosotros trabajará en las cocinas – siguen dando golpes a las cacerolas
mientras nos gritan que nos sentemos. Les obedecemos rápidamente, ya que nos
amenazan con la cubertería.
– Todo buen cocinero
debe saber reconocer sus platos estrella – uno de ellos acerca una olla más
grande y la pone en el centro del circulo – os iréis levantando e iréis diciendo
que plato hemos cocinado… os voy a dar una pista para que os sea más sencillo…
solo han muerto tres personas para hacer este plato… – la guía, y los dos
cocineros sueltan una carcajada estridente y malvada.
Uno a uno nos
levantamos y metemos las manos en aquella fuente. Esta cubierta por una tela
negra con agujeros y no podemos ver lo que hay en el interior. Cuando lo toco,
lo primero que se me viene a la mente es un cerebro humano. Lo que sea que
estoy tocando esta pringoso y se me escurre entre los dedos, creo de verdad que
lo que hay aquí estuvo antes dentro de la cabeza de alguien y cuanto más lo
pienso más ganas de vomitar me entran. Cuando saco las manos, están completamente
rojas, las miro y grito, cayéndome hacia atrás horrorizada. Los cocineros se ríen
de mí y me miran.
Durante un segundo
deseo quedarme en las cocinas, por sus caras puedo imaginar que lo que espera
en el resto de la mansión es mucho peor. La guía nos hace ponernos de pie y les
susurra algo al oído a los cocineros que nos miran uno a uno, sonríen y
asienten. Durante un momento espero que hayan decidido que podemos quedarnos aquí
y que la pesadilla no pasara de esas puertas, pero una serie de gritos me saca
de mi ensoñación y la guía nos hace ponernos en marcha. Los cocineros nos
despiden con golpes de cacerolas y vuelven a esconderse entre las sombras de
donde salieron mientras nosotros avanzamos entre golpes y gritos. La pesadilla
no ha hecho más que empezar.
Dios mío!! Cómo mola jaja... Otra historia más, ¿la vas a continuar?
ResponderEliminarUhh... La mansión de los horrores... Suena genial.
¡¡A ver qué pasa!! :D
Besos!