miércoles, 26 de septiembre de 2012

Te entrego

Te Entrego.

Te entrego
mi alma antes perdida.
Te entrego
los latidos de mi corazón desbocado.
Te entrego
mis días y mis noches.
Porque si es a ti,
te lo entrego todo.
Te entrego
mi mirada enamorada al verte cada mañana.
Te entrego
mis labios apasionados al besarte.
Te entrego
los minutos y segundos del resto de mi vida.
Porque si es a ti,
te lo entrego todo.

Y es porque eres tú

Bueno, este es un poema que he escrito. Sé que no soy muy buena con la poesía peeeeeeero es de los primeros poemas que escribo y espero que no me odiéis mucho por él!!

Va dedicado a Molly Cabreada (@MHCabreada) que es quien ha hecho que tenga la idea de escribirlo para el rol así que espero que sea a la que más le gusta jajaja Con mucho amor de tu Anderson Furioso jaja (sí, sé que el poema es de mujer a mujer, pero es que el personaje es un hombre pero yo tengo tetas ok?) xDDD

Y es porque eres tú

Y son tus ojos,
que me miran tan dulcemente.
Y es tu sonrisa,
tan encantadora y perfecta.
Y son tus labios,
que me vuelven tan loca.
Es porque eres tú,
y por eso me enamoras.
Y son tus palabras,
que iluminan mis noches y días.
Y son tus manías,
que te hacen tan encantadora.
Y es tu risa,
que hace que mi corazón palpite.
Es porque eres tú,
y por eso me enamoras.
Y es que son tus besos,
suaves cual terciopelo.
Y es que son tus caricias,
que hacen que me estremezca.
Y es tu piel contra la mía,
que me arranca cada suspiro.
Es porque eres tú,
y por eso me enamoras.

viernes, 21 de septiembre de 2012

Sherlock: El Caso de las mil Verdades

Bueno, este es un relato con los personajes de Sherlock (serie de la BBC de la cual no tengo ningun tipo de derecho ni busco lucrarme con ello) de tematica homosexual (chico x chico). Es un preestreno de la historia, ya que la voy a subir aqui antes que en el resto de paginas donde publico jajaja espero que os guste!!

Dedicado a mis #Cabreados de twitter que hacen que me ria todas las noches con las locuras y las escenitas que montan!! Mucho love y muchos besos de vuestro Anderson Enfurecido más odiado!!
BESOS!! y ME CAGO EN MI PIERNA!!


Capítulo 1: El asesinato de Brittany Jones.

Sonó el timbre, y todos los alumnos esperaban sentados y hablando al profesor. Cuando llegó, después de una pequeña charla informal, mandó a la joven Brittany Jones a por un trozo de tiza para escribir en la pizarra. Después de treinta minutos, el profesor salió al pasillo, molesto por la tardanza de la chica. Encontró su cadáver en el suelo del pasillo, con un disparo en la cabeza y un mensaje nuevo en el teléfono móvil. 
* * *
La melodía del violín inundaba el 221B de Baker Street. Sherlock Holmes, el único detective asesor del mundo, tocaba frente a la ventana de manera dramática mientras el doctor Watson escribía su último caso en su Blog personal. Sherlock dejó de tocar abruptamente con un suspiro exasperado.
– ¡Dios santo, John, estoy aburrido! – dejó el instrumento sobre el sillón y caminó de un lado a otro de la habitación como una fiera enjaulada.
– Tranquilo Sherlock – John ni si quiera le miraba, ensimismado en lo que escribía en el ordenador.
– ¡Necesito un caso, necesito un caso! – el detective asesor se llevó las manos a la cabeza.
– Nunca he visto a alguien con tantas ganas de que muera alguien – comentó el doctor levantando ligeramente la mirada.
– Eso es por qué no has pasado unas navidades con la familia Holmes – Mycroft Holmes, hermano mayor de Sherlock, entró en la habitación quitándose la gabardina y dejándola en el respaldo de una silla.
– ¿Qué haces aquí, Mycroft? – preguntó Sherlock de mala gana.
– Te traigo un caso… – empezó a decir el mayor de los Holmes.
– No me interesa – interrumpió el  pequeño de mala gana.
– Creía que estabas aburrido – señaló Mycroft alzando la voz.
– Pues te equivocas, Mycroft, tengo muchos casos esperándome – Sherlock volvió a coger el violín y empezó a tocar de manera estridente.
– Tienes que resolver este caso Sherlock – Mycroft se empeñó en convencerle – tal vez si ves esto… – el mayor sacó una bolsa de pruebas del bolsillo interior de su americana. En ella, un teléfono móvil negro parecía estar llamándole.
– ¿De quién es? – preguntó el detective asesor, sonando interesado por primera vez en toda la conversación. Dejó el violín y le cogió el teléfono a su hermano, lo sacó de la bolsa y empezó a investigarlo.
– Mira el último SMS, fue enviado a la hora de la muerte – Sherlock se metió en la bandeja de entrada de mensajes.
“LA PRIMERA, ESPERA LA SIGUIENTE.
JM.”
Sherlock memorizó el SMS. Estaba claro que era para él, igual que sabía quién lo firmaba.
– ¿Te dice algo, Sherlock? – preguntó Mycroft, sacándole de su ensoñación.
– Absolutamente nada, pero acepto el caso, vamos al instituto de esa chica – se guardo el móvil en el bolsillo y se puso la gabardina mientras salía de la habitación – ¡vamos John! – gritó desde las escaleras. El doctor miró un segundo a Mycroft y salió tras su compañero con paso firme.
Se metieron en un taxi y cuando estaban a mitad de camino, John se decidió a romper el silencio.
– ¿Qué había en el mensaje? – preguntó.
– Una amenaza – contestó Sherlock.
– ¿Para a chica? Pero ella ni si quiera llegó a leer el mensaje…
– No, no era para ella… era para mí – interrumpió Sherlock mirando por la ventanilla.
– ¿Para ti? ¿De quién? – John, como siempre, parecía más alarmado que el propio Sherlock.
– De Moriarty – parecía demasiado relajado, no dejaba nunca que algo le afectase. Los sentimientos eran una debilidad y Sherlock Holmes no podía permitirse tener ninguna. John no dijo nada de lo que se le pasó por la cabeza. Dijera lo que dijera, habría sido una tontería para él. Le habría gustado que, por una vez, Sherlock no fuera un completo misterio. Le gustaría saber qué se le pasaba por la cabeza cuando se quedaba mirando a ninguna parte, olvidándose de que no estaba solo. Suspiró, no merecía la pena intentar descifrar la mente del gran Sherlock Holmes. Por su parte, el detective asesor miraba a su compañero por el rabillo del ojo. Solo con un pequeño vistazo, ya sabía cada detalle que se pudiera deducir: dónde había estado, con quién, cuándo… pero sobre todo vio la marca carmín del cuello de su camisa. Apretó el puño dentro del bolsillo casi sin darse cuenta, pero no dejó que se le viera en la cara. Trataba de ignorar ese sentimiento que empezaba a aflorar dentro de él hacia John. Pero era complicado reprimirlo cuando estaba cerca.
El taxi se detuvo frente al instituto. Los coches de policía que estaban aparcados allí despertaban gran interés por parte de los alumnos, y Sherlock tuvo que esquivarlos para poder pasar. Caminaron en silencio por el patio y entraron en el edificio. Dentro, les esperaba el director con el inspector Lestrade para explicarles la situación.
– Señor Holmes, Doctor Watson, gracias por venir – dijo el director – ha sido una verdadera desgracia – se estrecharon la mano.
– Me gustaría ver el cadáver – dijo Sherlock evitando conversaciones inútiles.
– Claro, le acompañaré, aún no lo hemos movido…
– No… no, usted quédese aquí, que me acompañe ella – señaló a una chica sentada junto a la puerta del despacho de dirección que se limpiaba las lágrimas con un pañuelo de tela.
– ¿Ella? – el director se sorprendió – pero es una alumna.
– ¡¿Solo una alumna?! – Sherlock fingió estar alarmado e hizo aspavientos con los brazos – ¡Es la mejor amiga de la victima! Por Dios, ¡¿Cómo que solo una alumna?! – el director la llamó con un movimiento de la mano. La chica se secó las lágrimas una vez más y se acercó.
– Esta es Elisabeth Parker, estudiante y mejor amiga de la victima, ¿cómo lo ha sabido? – el director estaba intrigado.
– Elemental – dijo Sherlock mirando a la chica de arriba abajo – tiene un colgante que pone “BESTFIE” pareja de uno que pone “NDSFOREVER” que seguro que lleva su mejor amiga, además por las marcas de las lágrimas en el maquillaje lleva horas llorando, más o menos el mismo tiempo que ha transcurrido entre el descubrimiento del cuerpo, también tiene todas las uñas mordidas, es una manía suya cuando está nerviosa, y en esta situación no es para menos. El pañuelo que está usando para secarse las lágrimas tiene manchas de sangre, y como ella no parece herida, esta claro que ha tenido contacto con el cadáver, muy probablemente lanzándose a por él cuando fue hallado, pero ya se ha lavado las manchas más importantes, aunque debería frotar mejor entre sus dedos, Srta. Parker… y eso son solo los detalles, esta claro que tiene más o menos la edad de la lista y que está relacionada de alguna forma con ella, sino no estaría esperando en la puerta del despacho de Dirección justo cuando nos estaban esperando – todos se quedaron en silencio, mirando a Sherlock alucinados, todos salvo Elisabeth, que parecía haberse relajado después de escucharle hablar.
– Impresionan, Sr. Holmes – expresó el director – entonces, Elisabeth les acompañará – la chica empezó a andar por el pasillo. Cuando subían las escaleras, en silencio, no soportó estar cayada más tiempo.
– ¿Afganistán o Irak, Sr. Watson? – preguntó. El doctor recordó su primer encuentro con Sherlock Holmes, quien la hizo esa misma pregunta antes de saludarle. Sus miradas se cruzaron durante un segundo, Sherlock parecía sorprendido, algo muy extraño en él.
– Afganistán… ¿Cómo has…?
– Elemental – dijo sin darse cuenta de que había usado la misma que el detective momentos antes, hizo un movimiento para colocarse las gafas – esta claro, solo hay que verle, tiene porte militar, se ve en su corte de pero y su postura erguida. Es medico, y eso unido a lo que mencioné antes es medico militar. Cuando ha ido esquivando alumnos a la entrada, ha intentado proteger instintivamente su hombro izquierdo, por lo que deduzco que tiene dificultades con él. Militar, daño en el hombro: un disparo. Está claramente curado, pero no lo bastante como para que confía en él plenamente por lo que no hace demasiado tiempo. Solo hay dos posibilidades que me encajen, es por eso que he preguntado ¿Afganistán o Irak? – Elisabeth se encogió de hombros y siguió subiendo.
– Increíble – murmuró John. Ambos hombres se miraron, confundidos, esa chica acababa de hacer una deducción similar a la de Sherlock, y eso significaba que sabía mucho más de lo que parecía y decía saber. Llegaron al pasillo, se saltaron el cordón policial que habían colocado y se acercaron al cadáver. Elisabeth se llevó la mano a la boca y empezó a morderse las uñas.
– Esta es Brittany Jones – explicó – un disparo en la sien, hay orificio de entrada pero no de salida, hora aproximada de la muerte: las 11:20 de la mañana, a quemarropa – Watson confirmó cada palabra con un asentimiento de cabeza.
– Te acercaste a examinar el cadáver – dijo Sherlock mirando a la joven – cuando lo descubrieron.
– en parte, pero si que es verdad que era mi mejor amiga – dijo cruzándose de brazos – por cierto, debería devolver su teléfono móvil, Sr. Holmes – Sherlock lo sacó del bolsillo.
– ¿Quién eres en realidad, Elisabeth Parker? – el detective asesor la encaró.
– Todo a su debido tiempo, Sr. Holmes – la chica se giró lentamente sobre los talones y comenzó a marcharse – por cierto, le recomiendo que investigue a fondo los SMSs – remarcó ligeramente el plural de la ocasión, más para que lo pillara John que para que Sherlock lo hiciera. Desapareció por la escalera por la escalera por la que habían llegado sin volver a girarse.

martes, 28 de agosto de 2012

Until the day we died

Bueno esta es la letra de una canción que he escrito yo, aunque no tenga música porque no toco ningún instrumento ni nada jajaja si alguien quiere ponerle música es libre de ello jajaja me la podéis pasar y la canto jajaja espero que os guste

Until the day we died


Oh girl, why are you crying?
Why there’re tears falling upon your face?
Oh girl, why are you crying?
What’s the pain that make you fall in darkness?
Maybe you forget that I am here with you (here with you)
Waiting for your love…
- CHORUS-
Until the day we died
I will be waiting for your kisses
Until the day we died
I will spend my time
 Thinking about your smile
Yeah, about your smile (bis)
-CHORUS END–
I can’t remember when all of this started
My memories are lost in shadows
All I can care about are all these feelings
I’m afraid to be wasting my time
And lose everything in the blink of an eye
- CHORUS –
Until the day we died
I will be waiting for your kisses
Until the day we died
I will spend my time
 Thinking about your smile
Yeah, about your smile (bis)
-CHORUS END–
When the end comes
And I can’t support the heartbeats
I will take off my soul
I will give it to you
I will draw fake smiles
And try to continuo my live…
- CHORUS –
Until the day we died
I will be waiting for your kisses
Until the day we died
I will spend my time
 Thinking about your smile
Yeah, about your smile (bis)
-CHORUS END–
So, oh girl, why are you crying?
Maybe you forgot that I just love you

miércoles, 1 de agosto de 2012

Je t'aime... est une promesse

AVISO: Este relato es de temática homosexual (chico x chico) si no te gusta no lo leas y si sí te gusta espero que lo disfrutes!! Es un relatillo corto, espero que dejeis algún comentario o algo y prometo no demorarme mucho más con las demás historias!! BESOS!!


Je t'aime... est une promesse



Esta realmente sensual apoyado en la ventana solo con un pantalón corto cubriéndole, la Torre Eiffel de fondo y fumándose su cigarro. Las luces del amanecer le rodean y parece brillar. No puedo mentir, me encanta quedármele mirando después de hacer el amor. Él parece no reparar en mí, realmente pienso que a veces es capaz de abstraerse tanto del mundo que todos a su alrededor desaparecemos y solo queda él con sus pensamientos. El humo sale de su boca en bocanadas que escapan por la ventana y se deshacen cuanto más se acercan al cielo.
– Paris es muy bello en esta época del año ¿no crees? – le digo para llamar su atención, aunque me gustaría quedarme así todo el día cada vez nos queda menos tiempo.
– Se me ocurren otras cosas más bonitas que Paris… – se gira hacia mí y llevándose el cigarrillo a la boca vuelve a perder la mirada en el horizonte – como las curvas de una mujer mientras se contonean en el Moulin Rouge, o mejor, si se contonean sobre mí en la cama… – me giro para quedarme mirando al techo con un suspiro resignado. Noto su mirada sobre mí y no puedo evitar que se me acelere el corazón.
– Eres incorregible, Julien – le digo enfadado dándole la espalda.
– Si no querías saber, no haber preguntado – no puedo verle, pero se que sonríe con suficiencia. No le respondo, quiero que intente que se me pase el enfado, quiero que reaccione, que me demuestre si es que realmente siente algo por mí. El silencio continua sin conseguir lo que quería.
– Son malos tiempos, Gilbert – es lo único que dice y me giro lentamente sin entender – Alemania le ha declarado la guerra a Francia el pasado día tres y la batalla va a ser terrible, lo presiento Gilbert… – una lágrima se derrama por su mejilla y me levanto acercándome a él y abrazándole por la espalda. Le quito el cigarrillo de los dedos y lo apago en la mesa.
– ¿Por qué piensas en eso ahora? – pregunto besando su cuello.
– Crees que soy frio ¿verdad? Que no tengo sentimiento alguno – dice mientras apoya la cabeza en mi hombro – pero tengo miedo, porque eres un joven soldado y serás de los primeros que manden al frente… – aunque ya sé eso, escucharlo de sus labios hace que la realidad sea más amarga – por eso no quiero sentir nada por ti ahora, porque es más fácil no sentir nada si no regresas… – me aparto de él, le agarro de la mano y le llevo de nuevo a la cama.
– Voy a volver, Julien, no dejaré que me maten en las trincheras… tengo una razón para volver – le tumbo sobre la cama y me mira con sin entender, la conversación no va por donde él quería y le descoloca no tener el control. Le beso, pero no responde, aun se niega a admitir que le gusta que le bese, que me vaya a extrañar cuando me vaya al frente, que va temer que muera en cualquier momento en una batalla. Me deslizo hasta su cuello, donde me entretengo dejando varias marcas rojas para que no me olvide, pero sigue sin reaccionar y cada vez me siento más impotente, parece que ha asumido mi muerte y está intentando olvidarme antes incluso de que me marche. Sigo bajando, dejando un rastro de saliva con la lengua hasta su pecho, se que le encanta que haga eso, le encanta sentir el frio que provoca la brisa de la mañana en la parte que he humedecido, pero aun así sigue conteniéndose y negando lo que siente, lo que sentimos.
– Reacciona, Julien, por favor reacciona – no puedo evitar que se me llenen los ojos de lágrimas – ¿es así como quieres que te recuerde? ¿Es así como quieres que queden las cosas cuando me marche? – me levanto de golpe, apretando los puño impotente. Él se apoya sobre los codos y se queda mirándome sin decir nada – sería más fácil, olvidarme… me estás dando por muerto antes de que me vaya a la guerra ¿cómo se supone que debo tomarme eso? Además, vienes con esas de repente después de habernos pasado toda la noche haciendo el amor ¿Acaso era una despedida? ¿Una manera bonita de decirle adiós a tu puta? – aparta la mirada y ya no aguanto más. Agarro mi camisa y empiezo a andar hacia la puerta, pero cuando estoy a punto de salir, me agarra de la muñeca y me tira sobre la cama con una fuerza descomunal. Antes de poder reaccionar, me inmoviliza con su propio peso y devora mis labios con hambre.
– ¿Eso es lo que crees que hago, Gilbert? – muerde mi cuello sin compasión y se me escapa un gemido de dolor – ¿crees que solo era sexo de despedida? ¿Qué te considero mi puta? ¿Qué me resulta fácil verte tan tranquilo cuando te vas a marchar a luchar?
– Pero dicen que la guerra acabará para navidad, que está ganada… – le interrumpo, pero me caya con otro beso.
– Será mucho más que eso, va a ser una guerra larga y dura, habrá muertes y sangre – desliza sus dedos por mi pecho desnudo para volver a quitarme la camisa que ya me había arrancado con la boca la noche anterior – muchos de tus compañeros no volverán… y tengo miedo de que tu no vuelvas – me estremezco cuando me susurra al oído – no tuve miedo cuando me di cuenta de lo que sentía por ti, no me dio miedo el que ambos fuéramos hombres o lo que la sociedad fuera a pensar de nosotros… No me dio miedo que me rechazarás aquella vez que te besé en el parque, y me dio miedo que nos pillaran cuando nos escapamos para estar juntos en tu noche de bodas, ni cuando tu esposa llego a casa y aun estábamos en la cama… no me da miedo tocarte cuando hacemos el amor, a pesar de que se que está mal y que es una locura amarte como te amo… – noto como sonríe contra mi cuello y siento como si me derritiera entre sus brazos, acorralado contra el calor de su pecho. Alza la vista y se queda mirándome a los ojos.
– Julien… – mis palabras mueren en sus labios, porque me besa con desenfreno, con la necesidad irracional con la que siempre lo hace, como si llevara años sin probar una gota de agua y yo fuera una fuente. Y en el fondo eso es lo que somos, la fuente del otro, el agua que necesitamos para seguir viviendo. Me doy cuenta de lo que realmente significa para mi, él va a ser lo que más extrañe en las trincheras, no será mi esposa, no será mi hogar… será él.
– Pero ahora tengo miedo, un miedo loco e irracional a que no vuelvas, a tener que hacerme a la idea de que jamás volveré a ver tus ojos, ni tu sonrisa. Miedo a perderte, a no volver a estrecharte entre mis brazos, a no volver a besar tus labios… – reparte suaves besos por mi pecho hasta que se deshace de la molesta camisa que me había puesto para marcharme – ¿Me preguntas si me estaba despidiendo? Si, pero no me despedía de ti, me despedía de mi mismo, porque cuando te marches, nada quedará en París de mí, solo una carcasa vacía que te extrañe y que necesitará que vuelvas… y si mueres en la guerra, nada quedará de mí, porque tú eres todo lo que soy ahora…
– Oh, Julien… – nos abrazamos, llorando de pura desesperación – te juro que volveré a por ti, Julien, te lo juro… – y no hacen falta más palabras. Nos besamos apasionadamente, recorriendo nuestros cuerpos en un baile desenfrenado. Su boca llega a mi cuello, y me besa como sabe que me encanta, me arqueo bajo su cuerpo, acoplando nuestras figuras a la perfección, como piezas de un puzle. Utilizo mi propio peso para hacerle perder el equilibrio y quedar yo encima, recorro su pecho con mi lengua y me detengo en su ombligo un segundo, alzando la mirada para ver sus ojos suplicantes por que continúe mi camino. Sin un segundo más de tregua, retiro el molesto pantalón que le cubre e introduzco su erección en mi boca, consiguiendo que jadee de una manera deliciosa. Me esfuerzo en darle el mejor de los recuerdos, paseando mi lengua por toda su extensión y succionando en el momento preciso para hacerle gemir aun más fuerte, aunque intenta reprimirse mordiéndose los nudillos. Noto como está cerca de su límite, así que le torturo un poco y me lo saco de la boca, recibiendo una mirada reprobatoria.
– ¿Por qué paras? – dice enfadado.
– Eres demasiado exigente – respondo juguetón. Tira de mí hasta tumbarme en la cama y me invade sin piedad con uno de sus dedos. Clavo mis uñas en su espalda con un gemido de dolor.
– Tranquilo… – me susurra e intento relajarme. Cuando creo que me he acostumbrado por completo, introduce otro dedo y empieza a mover ambos. Ya no hay más dolor y solo puedo perderme en un torbellino de placer. Suplico por más.
– Hazlo… hazlo ya Julien, por favor… – se ríe en mi oído y se coloca de forma que puedo notar su miembro en mi entrada. Me penetra lentamente, con un gruñido gutural mezclado con mi propio gemido de placer. Cuando ya está dentro de mí por completo, se detiene un segundo para que me acostumbre. Empiezo a mover la cadera para que sepa que puede continuar y empieza con un vaivén cada vez más acelerado, hasta que toca en ese punto en mi interior que me hace tocar el cielo y gritar en la más pura gloria. Lleva su mano a mi desatendido miembro y comienza a masturbarme al ritmo de sus embestidas. Estamos en nuestro límite y nos miramos a los ojos.
– Juntos, Gilbert – me susurra y con una embestida más fuerte que las anteriores termina dentro de mí y yo mancho nuestros vientres con mi esencia.
Caemos derrotados sobre el colchón y sale lentamente de mí, haciendo que me estremezca en una ligera prolongación de mi orgasmo. Me acomodo sobre su pecho y me abraza protectoramente.
– Je t’adore, Julien… te prometo que volveré a casa…
– Je t’aime, Gilbert… est une promesse…

martes, 10 de julio de 2012

La Mansión de los Horrores


Capilla, Habitaciones y el Gran Final.

Resuena el tañido de una campaña en la lejanía, escucho un canto en latín mientras nos acercamos.
Exortizamust te, omnis immundus spiritus, omnis satanica…
Una y otra vez, repite la misma frase y de vez en cuando se escucha el grito de dolor de un hombre. La capilla parece lo más normal de todo el caserón, con las cruces colgadas y velas para iluminarlo todo. Veo arrodillada a la mujer que repite la frase en latín, que más que una oración suena a una invocación satánica. Apenas podemos ver nada de esa monja, está cubierta por una túnica negra. Empieza a pasearse entre nosotros un hombre sin camiseta, con toda la espalda ensangrentada y dándose latigazos con unas cuerdas. La mujer se levanta, poniendo los brazos en cruz y girándose lentamente y avanzando hacia nosotros. Coge un cuenco y moja en él un palo de metal, lo sacude hacia nosotros, y al secarme me doy cuenta de que me acaban de empapar con sangre. Grito. Nos juntamos más todavía y al retroceder huyendo de ella choco con el hombre, que enloquece y empieza a correr entre nosotros, rompiendo la formación. Me siento insegura porque no estoy rodeada de gente. La monja cada vez grita más fuerte y se acerca a algunos de nosotros. A veces parece totalmente amable, pero después se vuelve loca y nos agarra del pelo y pega.
-- Coged el agua del señor – nos dice la monja señalando una especie de botellas de metal con relieves – os protegerán de los impuros… sois unos impuros – sigue salpicándonos y exorcizando todo. Agarramos todas las botellas, están frías, pero eso es lo menos importante ahora. Quiero huir corriendo a algún lugar lejos de esa capilla, de esa mansión… pero cuando lo intento, la guía me frena con la cara muy seria.
-- La misa a terminado, tenemos que irnos, la señorita quiere verlos – la monja grita y se tira al suelo como llorando mientras nosotros avanzamos.
Llegamos a un pasillo con puertas a los lados. Por primera vez, no hay gritos, ni ruidos. De repente empieza a escucharse una canción infantil. La guía continúa su camino y abre una de las últimas puertas.
-- ¿Quería vernos, señorita? – le dice a una niña pequeña que esta sentada en el suelo jugando con siniestros juguetes rotos.
-- Yo solo estoy jugando – dice mientras sigue cantando.
-- ¿Quiere amiguitos para jugar, señorita? – dice una doncella en la que me acabo de fijar. Nos mira y sigue sacudiendo el plumero, a pesar de que no se mueve ni una mota de polvo.
-- Jugad con ella – nos dice la guía – JUGAD CON ELLA – corremos a sentarnos cerca de la pequeña y cogemos algunos muñecos para que nos diga que hacer, pero ella tira los que tiene en la mano.
-- No toquéis mis juguetes – dice con un susurro que apenas podemos oir. Noto que la doncella se está acercando con el plumero, pero yo no me muevo por miedo a que eso provoque algo malo.
-- No toquéis mis juguetes – dice, esta vez más alto. Todos soltamos las muñecas y esperamos que todo se calme con eso.
-- NO TOQUÉIS MIS JUGUETES – tanto la niña como la doncella se abalanzan sobre nosotros, derribándonos y tratando de pegarnos. Nos defendemos, pero sus cuerpos fríos no se inmutan.
Nos llevamos varios arañazos y moratones pero de repente paran y todo se queda silencioso, solo se escuchan nuestros llantos y respiraciones agitadas.
-- La señora de la casa está lista para recibirles ahora – dice la guía. La niña y la doncella se retiran y se alejan lentamente.
La guía nos lleva más adelante y presiento que se acerca el final, no se si de mi vida o solo de la pesadilla.
-- Ha sido un placer traerles hasta aquí, pero deben continuar solos… más adelante se encuentra la Señora de la casa, deben acercarse a ella y mostrarle sus respetos si quieren salir de aquí con vida… -- se detiene y nos indica el camino con el brazo. Avanzamos a tientas entre la oscuridad hasta que aparece ante nosotros un círculo de velas. En el centro, una mujer está tumbada con las manos entrelazadas sobre el pecho. Vista así, no me parece aterradora, me inspira paz y me relaja. Aprieto con más fuerza la botella entre mis manos y avanzo hasta la mujer. Nos quedamos mirándola, expectantes, esperando que haga algo, pero no pasa nada durante un rato.
Cuando ya creemos que no va a ocurrir nada, abre los ojos de repente. Nos mira y al segundo se combustiona como si le diera un ataque epiléptico. Chorrea sangre de su boca entre abierta y cuando nos separamos de ella gritando nos damos cuenta de que estamos rodeados por todas las personas que nos hemos encontrado en la casa. Cada uno de ellos nos grita algo y entre tanto alboroto no puedo entender nada, solo “Usad el agua en vosotros” Se acercan más nos gritan que nos mojemos con el agua que llevamos en las manos que después de eso se habrá acabado todo y que podremos estar en la mansión sin problemas. En un movimiento sincronizado, abrimos las botellas y nos rociamos unos a otros. Quema, esa agua quema y abrasa la piel. Caigo de rodillas gritando y creo que mis compañeros también lo hacen. Todo a mi alrededor es oscuro de repente y solo puedo concentrarme en el insoportable dolor que me sacude el cuerpo con cada gota que ese infernal ácido avanza por mi piel. Grito cuando el ácido comienza a quemar mis entrañas.
Luego todo está tranquilo. Ya no hay dolor, ni fuego, ni nada… Todo es oscuridad. Creo que estoy muerta y he de admitir que esto de la otra vida me desilusiona. Trato de moverme, pero me pesa el cuerpo o lo que sea que tengo ahora. Escucho la voz de una niña pequeña que canta una canción infantil. Entonces abro los ojos. Estoy tumbada en una cama. Me incorporo lentamente y miro como a la derecha de la cama la niña pequeña juega. Entonces se gira, me mira y sonríe. Miro a mi izquierda y veo mi reflejo en un espejo. Me observo durante largo rato y entonces lo comprendo todo. Mi piel está pálida, un pálido enfermizo. Tengo unas profundas ojeras a pesar de que estoy segura que he dormido mucho tiempo. Y tengo los labios pintados de rojo, de un rojo tan intenso que podría habérmelos pintado con sangre…
Alguien llama a la puerta y la Guía entra con una sonrisa. Escucho una voz gritar en la lejanía “¿Hola? ¿Hay alguien? Nos dijeron que viniéramos”
-- Será mejor que te levantes… tenemos trabajo…

lunes, 9 de julio de 2012

Portada: La Mansión de Los Horrores

Bueno normalmente no hago estas cosas, quiero decir, dedicarme ha hacer portadas, pero vi la foto por internet y dije: Dios mio es perfecta!! Y me puse a darle un par de retoques xDDD Espero que os guste.
Aquí la original:

Y aquí la fututra portada de la historia xDD: